viernes, 3 de mayo de 2019

La otra mirada: Fernando en Pasapalabra

A media tarde llegó un mensaje al chat del grupo "Los Auténticos Sanro": "Hola muchachos, si hoy a las 18:30 ponen el programa Pasapalabra, van a ver una cara conocida".

Muchos de nosotros, ni cortos ni perezosos intentamos averiguar quién era el participante, un viejo profesor, o simplemente alguno de nosotros. Así mientras algunos preguntábamos: - "¿Sos vos?", otros le auguraban suerte al autor de la noticia identificándolo con el participante misterioso.

Algunos, directamente, dijeron: "yo no participo, yo no soy", para deslindar responsabilidades frente a posibles papelones televisivos.

Así fuimos llegando a nuestras casas, y algunos pudimos ver al compañero Fernando A., cuya identidad ya había sido revelada a minutos de empezar el programa.



Así, los que pudimos llegar a pararnos frente al televisor y sintonizamos el programa, fuimos intercambiando, opiniones en función a los juegos y las palabras le iban tocando en suerte, se vivió como un partido de la selección, donde vamos compartiendo opiniones mientras trascurre el juego:

 - Pasapalabra, Fernando!!


- Menos mal que no dijo que fue al Sanro...


- Barbero, era!!!


- Mejor que juegue al tenis...

 


Cuando los errores apremiaban al equipo que comandaba, algunos le atribuían el desconcierto producido por la rival de grupo, la actriz Ileana Calabro, quién a punto de cantar Libre, buscaba sacarle la concentración a nuestro pupilo, en esa contienda televisiva. Pero, no se hizo esperar la remontada del equipo, el ganar segundos en cada uno de los juegos pactados para que cambiara el humor de la tribuna. Y por fin el Rosco, donde el desenvolvimiento fue esperanzador, ya no se sufría juego tras juego, en la performance de un equipo que fue ganando segundos en la contienda, ahora toda la suerte quedaba en manos de nuestra promesa:

- Vamos Fer, siempre te tuve fe. Sentenció uno de nosotros

- Inodoro... cuando la palabra no salía... como si le sopláramos la lección en la clase de "Carlota Portal"

- Pescuezo, Justificar... siguieron exclamando en la red social

- Igual hay que estar ahí, no es lo mismo




Las letras y el Rosco fueron pasando y Fernando con una actuación más que digna, lo dejó bien parado ante su hinchada, en el ciclo televisivo.

- Qué sufrimiento Bolú

- Sentadito en el sillón de casa es más fácil.

Las reflexiones finales, estuvieron en algunos detalles de su persona, y en especial se refirieron a su cabellera:

- Che, qué HDP no tiene canas...

- Qué bien se mantienee el turro, dijo otro por ahí.

- Auspiciado por pomada Washington y Anilinas Colibrí

- Lo meritorio, sin lugar a dudas, es tener una cabellera así.


Así fuimos pasando los minutos, algunos fuimos recordando otras intervenciones televisivas, cuando un grupo buscó ganar el viaje a Bariloche en los programas de Canal 9 con Silvio Soldán, Domingos para la Juventud, y el que conducía Marconi en Canal 11, pero esa será otra historia.

El recuerdo y el saludo final de Fernando A., para su familia, quienes en los días previos se dedicaron a entrenarlo para el evento.

Para los que no lo vieron, para nuestro recuerdo dentro de unos años, acá está el programa completo.


 


De más está decir, que Fernando A. ha sido un habitué de programa de Cable y de videos, donde se lo puede ver desenvolverse tanto en su faceta deportiva, torneos de futbol 5; como en su labor profesional, así que si lo buscamos lo encontraremos en distintos reportajes sobre el tema Seguros -su especialidad- aquí reflejamos la última de esas notas, publicada exactamente el día de ayer, por el 2 de mayo de 2019, donde en un breve reportaje nos presenta las bondades de los productos que comercializa la empresa donde actualmente trabaja.

 

Viejos recuerdos

En esta ocasión Juan Carlos A. nos acercó algunas fotos de los equipos que en 1975 participaron en los Campeonatos de Intercolegiales, donde algunos pueden indentificarse a algunos de los compañeros de nuestra camada. Estas fotos fueron publicadas en la Revista Adelante.




La nueva estación Belgrano C

En estos días nuestro Ingeniero Agrimensor Ricardo M, nos volvió a acercar fotos de como va quedando la nueva estación Belgrano C, y como se van realizando las distintas pruebas técnicas para que pronto sea inaugurada.





 

La vieja estación Belgrano C - III

Otras fotos encontradas de la Estación Belgrano C, que desapareció a causa de la nueva infraestructura ferroviaria, que nos va liberando de los tediosos pasos a nivel con los que convivimos durante años en la Ciudad.

Estación Belgrano C - foto de 1938


 








viernes, 28 de diciembre de 2018

La vieja estación Belgrano C - II

Y llegaron, afloraron los recuerdos y los aportes, acá Ricardo M. Ingeniero Agrimensor, que dicta clase en la Facultad de Ingeniería de la UBA, también sacó fotos de la estación previa y durante su demolición, quizás alentado por esa historia familiar que lo une con el ferrocarril y la estación, que mencioné en la entrada anterior.

Y pudo visitar el viaducto elevado, con los estudiantes de la facultad, de su cátedra, donde nos presenta toda la obra desprovista de la infraestructura necesaria para estar operativa. 

¡Gracias Ricardo M. por el aporte fotográfico!

La estación unos días antes del incio de las obras

 
La estación cerrada al público a la espera de la demolición

El andén que lleva los pasajeros a Retiro, iniciado los trabajos de ingeniería

La estructura del nuevo viaducto elevado donde estará la nueva estación




La vieja estación Belgrano C


El progreso llegó a la estación Belgrano C del ferrocarril Mitre y se la llevó, porque hace unos meses la tiraron abajo, ahora el tren será elevado para evitar esos tediosos pasos a nivel que tanto molesta a los automovilistas, y que tanto caracterizaban los barrios donde el tren circula o circulaba, algo que hace años también asombró a Luca Prodan, que compusiera una letra relacionada al tema:
Yo quiero cruzar con la barrera
Yo quiero cruzar con la barrera
Y que me pisen, que me pisen
Que me pisen
En la zona el proyecto era un tren en altura, y no la solución que se realizó en otros casos, cuando se recurrió a los llamados sapitos, tuneles que permitían eludir el tedio de la barrera.

Había un oficio, que se fue perdiendo con el tiempo y el progreso, el “guardabarrera” que era el encargado de bajar la barrera ante la llegada del tren, de impedir el paso de los autos y las personas ante su inminente llegada. El padre de nuestro amigo Ricardo M. creo que tuvo ese oficio, recuerdo verlo en las inmediaciones de la estación cuando la barrera manual dio paso a las barreras automáticas, con su mono azul ferroviario, orgulloso, caminando entre la gente; sin embargo con el aumento del tránsito, en algunos pasos a nivel, volvieron apostarse, ya como banderilleros, para evitar que aquellos imprudentes que querían ganarse unos minutos a la espera no lo pagaran con su vida.

En estos días pasé por las Barracas de Belgrano y la estación ya no estaba allí.

¿Cuántos recuerdos? Desde mi infancia cuando le pedía a mi abuelo que me llevara para ver los trenes partir, hasta los días en que yo llevaba a mi hijo para que hiciera lo mismo, desde las interminables mañanas en que lo tomaba para ir a trabajar o el puente de hierro donde íbamos a esperar a mi viejo regresar del trabajo junto a mis hermanas, porque desde ahí teníamos mejor vista del tren que llegaba al andén. Y en especial, esa tardenoche, a pocos días del golpe del 76, cuando un llamado a casa nos advirtió que mi viejo no había llegado a la cita, en ese bar donde se encontraban los empleados del Congreso para saber que iba a ser de su vida laboral; los interminables minutos que duró esa espera, hasta que por fin lo vimos salir de la segunda puerta, del primer vagón, donde viajaba habitualmente, sin saber de nuestros temores y miedos.

Recuerdo, también, haber prologando el regreso a casa desde el colegio y acompañar a mis compañeros hasta la estación, donde tomaban el tren o algún colectivo en las incontables paradas que salían de las dársenas contiguas: el 64, el 113, el 63, o el 60 eran algunos de los transportes elegidos; porque la proximidad de mi hogar con el colegio me impedía terminar alguna conversación o arreglar alguna salida.

Cuántas porciones de pizza compartimos en la “Mancha de Grasa”, como apodábamos a la pizzería Belgrano que estaba en la esquina de Echeverría y la estación. Allí comimos una grande muzzarella con Marcelo S. (el Pollo), Gustavo M. y Hernán M., entre otros, en la previa del partido de Handball donde le ganamos en el clásico al Guadalupe y salimos Campeones en nuestro colegio (esa también es otra historia) con vuelta olímpica incluída, era el primer partido después de años que se jugaba en el Sanro, ya que peregrinabamos por todos los colegios religiosos de la liga cediendo la localía.

O quién no recuerda la disquería que estaba pegada a la boletería del andén que iba a Retiro, donde Eduardo V. compraba sus discos en su aventura de DJ, o disc-jockey como se los llamaba en esa época, para emular a Rafael Sarmiento o Alejandro Pont Lezica. Tampoco existía el Barrio Chino, La estación Belgrano C sólo era la entrada al Bajo Belgrano.

A metros de ahí, sobre Juramento estaba la pizzería Strombolí, donde después de recibir nuestro merecido diploma, fuimos todos nosotros a celebrar con una pizzas el "egreso", hace ya 41 años. Encuentro que no se si tiene registro fotográfico, y que después de los postres culminó con tres discursos, los oradores que se animaron fueron: Ricardo L.; Marcelo M. y quien escribe, pero estoy seguro que fue grabado en un casete por Eduardo V. que imagino perdido, donde nos prometimos seguir viéndonos, cosa que sí cumplimos.

Solo algunos recuerdos...

Van estas fotos que recolecté en internet para que podamos recordar las veces que por ahí pasamos, cuando íbamos o volvíamos del colegio, y para cuantos de nosotros, vivierramos o no por la zona, fue punto de partida o llegada de alguna incontable aventura. Solo algunos recuerdos para compartir.













Así se demolió la estación:


El proyecto en construcción:



Formación en la estación Belgrano C - (década del 70)

miércoles, 26 de diciembre de 2018

Un Papá Noel perdido entre nosotros II

Y llegó el registro fílmico del preciso instante donde Papá Noel llega a la casa de Miguel y le entrega los regalos a los niños, indescriptible la alegría de los chicos al verlo llegar con los regalos desde arriba de la casa.