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jueves, 29 de mayo de 2025

Espacio Gallicchio - 29 de Mayo de 2025

 


ESPACIO ANTONIA FRANCISCA CAPUTO DE GALLICCHIO. 2025. Mayo 29

“Deo Gratias por mi colegio San Román, que cumple 25 años de existencia” … “y gracias, mi Dios, por permitirme después de veinticinco años seguir leyendo en los ojos de mis alumnos, porque esos ojos adolescentes, a pesar de todas las alienaciones, de todo el avance técnico, de todos los extravíos del mundo, no han aprendido a mentir”. Discurso de 1979, Bodas de Plata.

Hoy presentamos un texto breve de Jorge Luis Borges y un video con un cuento Hernán Casciari que nos ayuda con esta sección.


Así comenzaba Jorge Luis Borges sus clases de Literatura Argentina. Eterno y magistral.

Muy buenos días a todos, espero que iremos conociéndonos. Quiero advertirles que no pienso enseñarles literatura Argentina porque esas cosas no se enseñan. Yo he sido profesor de Literatura Inglesa y Americana durante unos veinte años en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, y me di cuenta de que era absurdo enseñar literatura. Creo que lo que uno puede enseñar es el goce de ciertos libros, el hábito de ciertos libros y que un profesor no tiene derecho a imponer sus opiniones. Yo simplemente invitaba a mis alumnos, les decía: “Voy a enseñarles, digamos, una literatura infinita, que es la literatura inglesa, otra literatura infinita también, por qué no, la literatura americana, y voy a indicarles algunos libros que me han gustado mucho, que son parte esencial de mi vida, y espero que les agraden a ustedes también”. Y conseguí realmente convertir a muchos, no quizás a mis libros preferidos, pero sí a otros; en todo caso, sé que me lo agradecieron. En cuanto a los exámenes, llegué a una técnica que me resultó. Yo siempre les decía a mis estudiantes, y repito aquí estas palabras: “No tengan miedo, no voy a hacerles ninguna pregunta, no les preguntaré fechas porque yo mismo no las sé y se va a descubrir mi ignorancia, pero voy a invitarlos a hablar sobre cierto tema. El tema puede ser Emerson, puede ser el doctor Johnson, ahora ustedes elijan su vida, elijan su estilo, elijan alguna obra en particular, elijan su poesía y hablen, yo no voy a interrumpirlos con preguntas porque las preguntas siempre tienen algo de catecismo, de inquisición, que me parece desagradable”.

 



Una foto con mi padre, un cuento de Hernán Casciari 

 




martes, 29 de abril de 2025

Espacio Gallichio - 29 de Abril de 2025

 


ESPACIO ANTONIA FRANCISCA CAPUTO DE GALLICCHIO. 2025. Abril 29

“Deo Gratias por mi colegio San Román, que cumple 25 años de existencia” … “y gracias, mi Dios, por permitirme después de veinticinco años seguir leyendo en los ojos de mis alumnos, porque esos ojos adolescentes, a pesar de todas las alienaciones, de todo el avance técnico, de todos los extravíos del mundo, no han aprendido a mentir”. Discurso de 1979, Bodas de Plata.

"ME ABRIÓ LA CABEZA... "

Una ídola, una genia, que hacía de Lengua y Literatura, una atrapante materia gracias a una Profesora fuera de serie. De pequeño porte pero enorme mujer, de una personalidad que llegaba a lo profundo de nuestro ser. Su nombre, Antonia Caputo de Gallicchio, una persona que en el mejor de los sentidos, "me abrió literalmente la cabeza..." Le debo totalmente a ella, que desde un primer momento (1964-3* Bachillerato), despertó en mi, virtudes que tenía aletargadas, creatividad insospechada, sentimientos profundos... Con el correr del tiempo, fuimos compañeros de trabajo en el SanRo, siempre con charlas amenas, enriquecedoras y así la vida, nos hizo fraternales amigos. Hoy se cumplen 7 años de su fallecimiento pero en mi corazón, ha dejado luces encendidas que no se apagarán jamás... La disfruté mucho como amigo, en su Librería "Telus" y tuve más de una oportunidad de expresarle con toda el alma, mi agradecimiento eterno por todo y por tanto. La gratitud es la memoria del corazón...

*Del Facebook de Fernando Gallardo (27-04-2025)*



MORRIÑA, NOSTALGIA, AÑORANZA... Del libro Sange Gallega, Samoh, Primavera 2020

El ajenjo y el crataegus son las plantas que me recuerdan al abuelo  José,  el  primero  con  su  aroma  y  amargo  sabor característico, utilizado como te digestivo y el segundo, un arbusto pinchudo de frutos rojos o anaranjados, al que le dedico horas en los jardines y en su Pacheco, su pedazo de tierra en el mundo y el jazmín, su sencillez y aroma, en la esquina de su casa de la calle Republiquetas y 3 de Febrero, remiten a la abuela Herminia, todas ellas me acercan a los abuelos, me acompañan estos años y me dejan su compañía constante.    

En  esa  casa  que  alquilaban  compartiendo  con  otros familiares  del  abuelo,  la  cocina  que  estaba  alejada  de  las habitaciones fue el lugar de los mimos y caricias de la abuela hacia su nieto, el fuenton, la espuma desbordando, la esponja y las uñas largas  tocando  mi  espalda…rasguños  de  amor… y  si,  era  así nomás, El preferido de la abuela, halagador para uno, imposible evaluar las reacciones del resto de los 7 nietos…   Ricardo  recurre  a  su  memoria  ´…escucharlos  me  llevaba  a sus tierras imaginándolas con sus relatos que atrapaban mucho más que los libros de Emilio Salgari…veo sus ojitos entrecerrados, húmedos,  sus  voces  y  las  sonrisas,  todas  dulces  y encantadoras…¨   ¨…la abuela me conto que en España, su casa natal era muy linda,  de  anchas  paredes  de  piedra,  dos  plantas-como  casa  de altos  según  sus  dichos-  en  la  planta  baja  el  pesebre,  cocina  y comedor,  éramos  ricos  decía,  poseíamos  dos  vacas  lecheras, mansas,  de  enorme  ubres,  nos  daban  mucha  leche  con  la  que producíamos manteca, crema, quesos y el sobrante se vendía o canjeaba por otros  productos alimenticios o telas, calzado o lo que conviniese…las  vacas  impecablemente  bañadas  y  cepilladas sobre una cama de paja seca y limpia. Las heces y la orina casi nunca llegaban al suelo, ya que prácticamente en cada momento, alguno de la familia acudía presto con un cubo para recogerlas y las habitaciones  en planta alta, recibían además el calor de ambas productoras,  haciendo  que  habitarlas  fuese  placentero…los cerdos y gansos bien alimentados con nueces y castañas asadas, cuidados con dedicación, al crecer eran faenados para consumo en fresco o chacinados…¨ ¨…  como todos, también tenía  huerto con unas acelgas así de grandes, decía y sus brazos extendidos apenas daban la medida de las hojas, se reía carcajadas al igual que en ese momento era su cómplice, José, exageraba? No sé, lo creía y lo creo…¨   ¨…recorrían las rías de la zona, con su padre comandando el bote de madera, grande y pesado, recolectando los duraznos con sus manos hermosas a mis ojos, siempre cuidadas y en cremadas con su marca, Hinds…y con las puntas de sus dedos enfrentados y  muy  separados  mostrando  su  gran  tamaño  y  comentando  lo exquisito que eran…¨ 

Ricardo  pudo  reconstruir  la  llegada  de  la  abuela  al  país, siendo una señorita, 15/16 años, formando parte de un grupo de mujeres, de buenas familias, educadas, necesitadas. La AMERICA significaba  alimentación,  dejar  atrás  la  situación  de  miseria  y guerra, desolación, eran 42  jóvenes conchabadas de  antemano, como fámulas-sirvientes- de familias poderosas de la época. José de 11 añitos al otro lado del charco, solo, sin afectos presentes,  duele  su  sufrimiento…haciendo  un  paralelo  con Ricardo, de 10 añitos, dejando Ambrosetti, su patria chica, para ir a Bs. As., rodeado de afectos, pero con la angustia del desarraigo en el cuerpo…  El  abuelo  había  incursionado  como  taxista,  épocas  muy difíciles, plena la denominada década infame, transporte público en manos de los ingleses…allá por el año 1928, cuenta Ricardo, ¨…tenía un Ford doble Phaeton con trasportines, es decir, dos filas de  asientos  más  unos  sillines  de  espaldas  a  los  asientos delanteros, ampliando la capacidad a transportar El abuelo José fue uno de los primeros auto-colectivos que hacia el recorrido desde Puente Saavedra por Av. Cabildo hasta la Estación Federico Lacroze…las vueltas de la vida, años más tarde primero el Tío Mario se  hacía colectivero en  Ambrosetti y en el 2003,  Ricardo  y  sus  hijos,  brindando  el  servicio  de  transporte público entre Junín y San Martin de Los Andes. 



UN FIN DE AÑO ATÍPICO - Gustavo N - Setiembre 2022

En el barrio de Las Cañitas, precisamente en una esquina donde estaba antiguamente el restaurante La cantina del Polo, ahí esperaba la grúa, minutos antes una frenada, un golpe seco, el estruendo que por unos instantes acapara la atención del portero que barre la vereda. Pasaron unos interminables minutos hasta que me senté allí a tomar un café, el auto quedó con el radiador averiado y entre otras magulladuras. El contendiente, solo una pequeña marca en su paragolpe delantero, nada que reportar al seguro.

Diciembre y las fiestas vienen con un desencanto especial; fue un año difícil que me costó transitar, la decisión de separarme, a los pocos días un despido injustificado en el trabajo y los meses que pasé desocupado recorriendo oficinas sin esperanza; mi nuevo trabajo, en medio de un sinfín de problemas, sumado a mis inestabilidades sentimentales, y ahora un motivo más que se suma a la necesidad de terminar el año. Ya no quedaba espacio para un llanto más.

Hablo con mis viejos, mientras espero esa grúa que me llevará a depositar el auto en el chapista, mi mamá mientras escucha mi relato me recuerdan que está libre el departamento que viven alquilando hace unos años en enero, en Villa Gesell, y me dicen que me vaya con algún amigo a celebrar la llegada del nuevo año, porque ellos no van a ir hasta el 3 de enero, con una de mis hermanas y mi sobrino. Mi respuesta fue, después te digo. No podía pensar.

Tan solo a unas cuadras de todo, estaba ella trabajando, hacía unos días que nos habíamos reencontrado luego de un vertiginoso año de desencuentros, se me ocurrió llamarla y ofrecerle un fin de año distinto, en Gesell; sabía que ese fin de año la pasaría con sus amigos, lejos de su familia puntana, y que nos encontraríamos de madrugada. ¿se animaría a subirse a ese tren con destino incierto? 

Un llamado desde el celular, y un amigo caritativo me prestó su auto para esa aventura, volví a llamar por celular para decirle que ya tenía solucionado el tema del viaje. Seguía mirando el auto chocado, todavía faltaba una hora para que llegara la grúa, en esos días los servicios se colapsan tanto como mi vida en ese preciso momento.

Por extraño que pareciera, recordé otros momentos y otras circunstancias, la necesidad de un abrazo y el rechazo de una caricia, todo era tan vívido que me caían las lágrimas. ¿Un fin de año diferente? ¿escapándome de quién? ¿de yo mismo?

El recuerdo me trae el departamento donde vivías y donde ese último tiempo volvía -como los primeros días- a buscarte para compartir momentos y conocernos; todo cerca y tan lejos. Qué difícil me resultó poder luchar con mis fantasmas para tenerte plena, para poder brindarte mi amor. 

Así llegan los saludos a la familia –mi hijo estaba en la casa de sus abuelos maternos en el sur- los llamados a los amigos y las corridas de último momento; pasamos la noche juntos a la espera de la partida, tomamos mate en la cama mientras una película en I-Sat acaparaba nuestra atención, nos abrazamos sabiendo que mañana partiríamos.

Despertamos, desayunamos, subimos los bolsos, pudimos partir, con sensaciones encontradas, yo como corriendo un año difícil y buscando un año placentero, nunca supe si ella buscaba lo mismo, pero en ese momento nos complementábamos bien. Habíamos tenido desencuentros, que iban desde mis inseguridades hasta sus seguridades. La Villa iba a ser nuestro páramo.

Llegar para ir a la playa, a mirar el mar, después fuimos en busca del departamento alquilado, preguntamos por un lugar donde comprar bebidas y algo que comer, se acababa el primero de los cuatro días del mejor fin de año que pasé. Cenamos tranquilos y volvimos a caminar por la playa a la luz de la luna, en silencio, esperando ver una estrella fugaz que nunca llegó.

Por la mañana, recuerdo la carpa y las reposeras que alquilamos, el mar calmo y todas las veces que entramos al mar a divertirnos, el caminar buscando ese Parador para comenzar el año en la plaza, el volver a tomar sol, distraernos nuevamente jugando entre las olas, el cambiarnos para la cena; la llegada de las doce, los fuegos artificiales, en ir hasta el mar los primeros minutos del año, el carnaval carioca que se escuchaba a lo lejos, los fuegos artificiales que recortaban la silueta de la costa, los abrazos (que tanto me costaban), los besos, el champán y todo lo que hizo que mis recuerdos sigan tan intactos como ese día, todavía puedo verte con ese vestido sin mangas en la gama del celeste, en cuadrillé, que te había regalado y me dijiste que lo ibas a estrenar para fin de año, te recuerdo bailando a la luz de la luna. 

Sigo mi camino hoy por Buenos Aires, sigo recordando muchos de los lugares que conocí; busco en esos recuerdos todas esas cosas lindas en que viví, indefectiblemente siempre están los fuegos artificiales en la playa, y que ese fue el mejor fin de año de mi vida. Hace años que no paso por Las Cañitas, que no voy por Gesell y que no tomo mate en la cama.

Aclaración: los relatos MORRIÑA, NOSTALGIA, AÑORANZA... y UN FIN DE AÑO ATÍPICO, fueron compartidas en el grupo de WSP en formato audio.

sábado, 29 de marzo de 2025

Espacio Gallicchio - 29 de Marzo de 2025



ESPACIO ANTONIA FRANCISCA CAPUTO DE GALLICCHIO. 2025. Marzo 29

“Deo Gratias por mi colegio San Román, que cumple 25 años de existencia” … “y gracias, mi Dios, por permitirme después de veinticinco años seguir leyendo en los ojos de mis alumnos, porque esos ojos adolescentes, a pesar de todas las alienaciones, de todo el avance técnico, de todos los extravíos del mundo, no han aprendido a mentir”. Discurso de 1979, Bodas de Plata.



FRASES

Recordar a los padres. 

Esas frases que vienen a la memoria de Hache, de su pareja y de su hermano. Es una manera de sentirlos cerca y en el recuerdo, provocar sonrisas cómplices, compartidas.

Hache se sorprende cuando salen de su boca, sin pedir permiso. Es hereditario: han sido transmitidas y son parte del lenguaje diario sin quererlo.

¿Cómo se apellida? El intento desesperado de su madre por conocer a esa persona que tenía frente suyo. La primera de una serie de preguntas, disparadas, ametralladora en mano. Esperan respuestas que confirmen, o no, el origen de ese apellido, bajo la atenta mirada y escucha de su padre. 

¡No sé qué dice!, el grito y el gesto desencajado de su cara, unidos en el reclamo. Ella interpreta que la están dejando fuera de la conversación. No puede permitirlo. Necesita completar la información para terminar de armar el rompecabezas de esa persona que recién conoce. No puede tolerar que hablen por lo bajo y casi para adentro como deglutiendo algunas sílabas. Le parece otro idioma. Es una situación difícil para Hache, cómo hacerle entender que es su manera de comunicarse. Sin culpas, sintiéndose que tiene toda la razón, repite una vez más “no sé lo que dice”. Con el aliento en suspenso, Hache, espera la reacción del interlocutor. Esa persona no se ve afectada, incluso trata de elevar el tono y hacerse entender. Como las gatas, su madre siempre queda bien parada. Se sienten grandes amigos, aquí no ha pasado nada. “Dios nos libre y guarde”: implorando ayuda celestial. Expresión que usaba al sentirse desbordada. Ya habían quedado atrás el fastidio expresado por su padre en un “que lo pan con queso”, frase que cuesta encontrarle hoy un sentido. Lo que es indiscutible, es lo sabroso de esa combinación gastronómica. Ella y él lo entendían como una queja o una maldición mundana. Lo mismo que decir “que lo tiro de las patas”, una elegante manera para no emitir malas palabras, esas que su madre conocía muy bien.

Las frases que su padre emitía denotaban parquedad y un uso controlado de lenguaje bien directo. Un negativo-positivo para evitar un no-sí. En autos” y “conociendo el paño”, propio de la jerga militar o el “De proa a popa” y “a embarcar”, desnudando así su vocabulario, típicamente marino, propio de su historia personal. Y el “Toma mate y avívate”, su manera de cachetearte y reafirmar su opinión.

Ambos padres eran muy sensibles a los olores. No gustaban convivir con ellos por mucho tiempo. De inmediato, ordenaban con gesto adusto: “Tira perfumina” o “usa el producto”, dos distintas formas de transmutar el aroma. Situación que, lamentablemente, no siempre ocurría. Por experiencia propia, Hache debe decir que, a veces, un feo olor es preferible a un mal olor, mezclado con perfume de dudoso origen químico y en aerosol.

“Más caliente que negra en baile”. Como si las necesidades biológicas pertenecieran solamente a un color de piel. Una antigua expresión popular que denota discriminación. Hache se pregunta si esa frase no estaba diciendo que el placer sexual es pecaminoso, identificatorio de una sola clase social. La clase menos favorecida, la clase de menos prejuicios, quizás.

Si de consejos se trata, su madre se ubica en el podio. Como Hache le recordaba, la Universidad de la Calle le dio letra, al decir sin ruborizarse, “si el funque – funque funciona hijo…”, parecen palabras en modo lunfardo. Decodificándolas, quería decir que si el dialogo de cuerpos en la pareja funciona, todo lo demás también… 

Cuando hacía referencia a una anécdota o a una historia en particular metía, de repente, un “de aquella”, donde daba espacio a la melancolía o un dulce recuerdo de sus abuelos.

Y, por último, diría su madre, “con una porción de pizza –una de cada- y una seven” -léase Seven Up-gaseosa mezcla de lima limón – “estoy lista”.

Es un buen ejemplo que se puede disfrutar y ser feliz con muy poco. 

The End, como en las películas de Hollywood.





DOS ALTARES EN UNO

El auto como un altar. Nunca lo había pensado así. Linda oportunidad a considerar surgida de un amigo de la vida. 

En el auto, una vez más, corriendo las mismas calles, frenando en los mismos semáforos, pero no somos los mismos, no nos reconocemos, aunque nuestros autos recorran los mismos caminos en los mismos horarios. Miro el tablero, todo parece estar bien, ninguna señal destella, la radio sigue prendida trayéndome música seleccionada por el conductor del programa.

Ya pasé por la parroquia, entré como todas las mañanas, con paso acelerado a detenerme frente a un altar que levanta las figuras de San Cayetano, la Virgen de Fátima y San Expedito, en ese orden le rezo al trabajo, a la protección y a la solución de las cosas urgentes, hay otros altares, pero solo este me llama la atención para que allí eleve una plegaria.

Vuelvo al auto, busco esas calles y ese camino que ya conozco, manejo mientras suena la música y los recuerdos piden permiso para salir, un semáforo detiene mi marcha, pero mis pensamientos logran salir.

Soy niño nuevamente en una tarde soleada de primavera, un ataque de asma me lleva a los brazos de mi madre, mientras se ocupa de mi hermana Silvia, por el momento somos dos hermanos, mi hermana más chica –Andrea- nacerá dentro de un año, hace poco nos mudamos a ese departamento, que los viejos compraron con mucho esfuerzo y un crédito hipotecario que terminarán pagando con los años. La sensación de ahogo no cesa, la tos arrecia. Si bien, es un ataque como los de siempre, hay preocupación en el ambiente. Mi hermana juega con sus muñecas.

La puerta se abre, llega mi padre con su traje impecable, la tardecita va oscureciendo la casa, seguro que unos matecitos traerán una nueva charla con mi madre, mientras nosotros sus hijos buscaremos su atención.

Mi padre se acerca, le da un beso en la frente y le entrega un pequeño regalo a mi hermana, quien sale corriendo a abrirlo, llena de felicidad. Yo miro todo desde los brazos de mi madre, es mi padre que camina hasta nosotros, y del bolsillo de su traje, saca una cajita envuelta para regalo y con una sonrisa en los labios, me lo da; aprovecha ese momento para preguntar cómo estoy, mi madre comentará que sigo con asma. Mi padre espera que esos regalos me den el aliento que me falta, y que mis pulmones recobren su ritmo normal. Abro el paquete y en la caja me encuentro con un auto. Mis ojos rebozan alegría, lo miro, lo toco y lo vuelvo a mirar; mientras tanto, mi hermana se acerca y le muestra su nueva muñeca a mi madre.

- ¿Qué nombre le vas a poner a tu muñeca?, le pregunta.

Los papeles de regalo se expanden por el piso, en un living amueblado la escena se alarga con las sombras del atardecer. Mi padre me toma en brazos, mientras mi madre se agacha a jugar con Silvia y buscar un nombre.

- ¿y campeón, cómo estás? Me pregunta mi padre.

- ¡Papi, conseguiste trabajo! Gritaré lleno de alegría, esa será mi única respuesta.

Mi padre no sabrá que responder, solo atinará a acariciarme la cabeza y decirme que todavía no, pero que pronto volverá a trabajar, que me quede tranquilo y que me mejore.

El volante como si fuera un banco de iglesia sirviendo de apoyo a mi frente. Estoy pidiendo al cielo que las cosas sean de otra manera. Me gustaría que la vida pueda manejarse como el control remoto de la TV, solo manejar dos teclas y listo. El menú elegido a gusto de cada uno. Una vida más previsible por delante. 

La palanca del freno de mano accionada con el auto en velocidad. Recuerdos que vienen a la mente. Varias frenadas abruptas y descontroladas por el alcohol y la droga. La respiración entre cortada sin saber cómo seguir. No hay autos que se crucen ni en condiciones de presenciar ese acto suicida.

24/10/2022

Aclaración: El sentido de estos relatos es jugar con nuestros recuerdos y homenajear hechos de nuestra vida que nos han marcado. 

En especial, Dos Altares, que se ensambló a partir de dos relatos propios compartidos entre Horacio y Gustavo, cómo si fuera un ensamble, un equipo que toca la misma sinfonía.

viernes, 28 de febrero de 2025

Espacio Gallicchio - 28 de Febrero de 2025

 

 

ESPACIO ANTONIA FRANCISCA CAPUTO DE GALLICCHIO. 2025. Febrero 28 

“Deo Gratias por mi colegio San Román, que cumple 25 años de existencia” … “y gracias, mi Dios, por permitirme después de veinticinco años seguir leyendo en los ojos de mis alumnos, porque esos ojos adolescentes, a pesar de todas las alienaciones, de todo el avance técnico, de todos los extravíos del mundo, no han aprendido a mentir”. Discurso de 1979, Bodas de Plata.

 

 

Hoy van dos colaboraciones: Adiós Nonino y 14 Amonestaciones

ADIOS NONINO.

Una tarde que anuncia lluvia. Una humedad sentida en el cuerpo. Es como estar en Bs.As. Mate con tortilla. Combinación ideal para iniciar el disfrute de la escritura. ¿Necesidad pura versus obligaciones   laborales?   ¿Quién terminara ganando? La muerte del papá de Ismael fue rápida. un mes desde el diagnóstico de la enfermedad. El hombre que hizo la excavación donde descansan sus cenizas comento muy en voz baja ¨ debió ser un buen hombre, no sufrió¨. Con la sabiduría de los humildes, fue un abrazo largo y sostenido en ese pensamiento-sentimiento expresado. Quizás porque se acerca la fecha de cumpleaños. Se acerca el día de agradecer a quienes dieron la vida. La presencia de su papa se siente. Los recuerdos vienen a la memoria, con los años se comprenden muchas   actitudes que, en su momento, pueden incomodar, doler, un hombre con muchas corazas, una vida dura con un padre fallecido muy joven, la necesidad de migrar de un pueblo a una gran ciudad. La búsqueda del sustento familiar para su familia. Un adolescente convertido en adulto de repente. Y ahí aparecen cada una de las corazas, una manera práctica al alcance de la mano para no sufrir tanto. Es una aparente frialdad que la vida lo fue empujando a exhibir. No dejaba espacio para mostrar su sensibilidad…En estos días Piazzolla   cumpliría 100 años.  Se suceden   los homenajes merecidos, vienen imágenes y voces de la casa de Republiquetas.  El dial de la radio en Rivadavia, Héctor Larrea y Antonio Carrizo conductores de otra época, los   tangos   históricos   versus   el   tango   nuevo   de   Piazzolla, sus cuestionamientos a lo que no consideraban     Tango. Es el destino de los diferentes, de los pioneros, de los brillantes, de los genios. El 11 de junio de 1983 llegó al Teatro Colon. Le llego así el gran reconocimiento en su tierra.  Pudo ser un Profeta en su tierra, un hombre rudo, fruto de la inmigración, 

permitirse emocionarse hasta dejar asomar alguna lagrima en ese día tan especial. Escuchar sus tangos hoy permiten que la melancolía rodee el ambiente, llegando así a Buenos Aires Es inevitable ser transportado a ese lugar- el Puerto-. Un buen ejemplo de identificación de música y lugar. A esta altura cabe preguntarse qué tienen que ver Piazzolla y Enrique, la respuesta está en que Ismael encontró en su música el salvavidas para poder empezar a llorar a su padre. Hasta ese momento el cuerpo y alma estaban como congelados, lágrimas en suspenso. El Adiós Nonino es conmovedor. Sirvió en aquel momento para llorarlo.  Hoy esa música permite sentir la comunión padre – hijo, hijo –padre, un abrazo de almas, un festejo a la vida.

 



14 AMONESTACIONES

Se está terminando el año lectivo, año que fue muy movilizador, mi rebeldía contra el colegio a esa altura del calendario ya se había apaciguado.

Es el último sábado de noviembre, el martes terminan las clases; no quedaba mucho por estudiar, no había cumpleaños de 15 al que estuviera invitado, solo estaban las películas de Cine de Super-Acción ya las había visto infinidad de veces, tampoco tenía un programa para la noche, seguramente como era habitual me encontraría con Fabián a escuchar música.

Ese sábado iría nuevamente por el colegio a eso de las 18 hs. después de merendar.

Cuando llegué al colegio, me encuentro con casi los mismos actores que el sábado pasado, uno de ellos me dice que les está faltando uno para el “picado”, sabiendo que vivo a tan solo a 2 cuadras del colegio, me invitaron nuevamente a jugar.

- Voy a buscar el bolso y vuelvo, respondí.

Caminé rápido las 2 cuadras hasta mi casa, armé rápido un bolso Adidas que tenía con un pantalón de futbol, una remera, las zapatillas, las medias, junto a una toalla, el jabón y el desodorante.

- Volví porque me invitaron a un picadito en el cole y a eso de las 8 de la noche estoy de vuelta.

Respondí ante la pregunta de mi madre, y como exhalación retorné al colegio.

Llegué al buffet y pedí la percha para cambiarme y dejar luego la ropa en custodia, un alumno que estaba como encargado voluntario, me dice que la agarre, le repetí, como el sábado pasado, que no era socio pero que le pagaba por el uso de la percha, me dijo que no era necesario, me conocía. El Jefe de encargados de ese momento asintió, era un año mayor, se recibe de Perito Mercantil ese año, no solo es muy buen alumno sino que en ese entonces era jugador del seleccionado de Hándbol del colegio que solía consagrarse campeón en el Intercolegial de colegios católicos, al cual seguía como hincha a todos los partidos, sean estos en el colegio Claret o en el Guadalupe, también nos conocíamos de haber practicado deportes en River; creímos tener sin saberlo, hasta ese preciso momento, una amistad

finalmente, cuando el horario estaba por terminar, alguien dijo:

- El que hace el último gol gana.

Pedí mi percha y mi bolso al encargado, mientras le pagaba lo consumido saludo al Toti Crosta, el Jefe del Departamento de Educación Física, responsable y coordinador de todos los deportes que se realizaban en el colegio, que recién llegaba y pasaba a ver como terminaba la jornada; me fui hacia las duchas, sin más.

Cuando estaba terminando de cambiarme, viene el encargado y me pregunta si pagué la percha, la modalidad era que, si te olvidabas el carnet del club, tenías que pagar la percha; le dije que no y le recordé que no era socio. Ese año había sido el único año que no me había asociado al club, en principio porque durante el año anterior casi no había ido al club, ni participado en alguna olimpíada; recordé también que durante 2do año también había sido encargado voluntario, tanto en el Salón como en el Buffet y conocía las reglas, nadie que no fuera socio podía usar las instalaciones, pero las exigencias solo eran para los que jugaban al futbol, nunca pedíamos un carnet para jugar en el Salón. No había sido desacertada esa decisión de no asociarme, sino fuera esos dos últimos sábados de noviembre en que, para matar el aburrimiento, había pasado por el colegio y me habían invitado a jugar “a la pelota” porque les faltaban jugadores, no porque fuera bueno, sino porque sabían que vivía cerca del colegio y que podía ir a buscar la ropa para cambiarme y jugar, ya que estaba prohibido hacerlo con ropa de calle.

Ya cambiado, me quedé charlando con algunos compañeros, y una vez cerrado el club, volví a casa, cenaría y luego saldría con amigos; a las 2 de la mañana volvería a casa, porque en ese entonces esa era la hora límite permitida para salir, y sabía que si incumplía la regla establecida podía quedarme sin futuras salidas, como penitencia.

El lunes volvería al colegio.

En el último recreo, que transcurría entre la 5ta y la 6ta hora, me vino a ver un alumno, llegaba agitado, el cursaba en 5to A en planta baja y yo en 5to B en el primer piso, como no sabía si iba a bajar al patio, subió corriendo las escaleras y me llamó por mi sobrenombre: 

- ¡Borracho!

- ¿Qué pasa?, le respondí.

Como si no me hubiera escuchado, me increpó:

- ¿Qué hiciste, Borracho?

- Nada, le respondí. No sé de qué me hablas, le dije sorprendido.

Me cuenta rápidamente que me quisieron expulsar del colegio que, en la reunión de encargados se trató el tema de que había estado jugando al futbol el sábado en el Club y que no era socio, y que el encargado de relatar los sucesos- dijo que yo había esperado que los encargados se distrajeran para “robar” una percha y de esa manera evitar el control, y que cuando se dieron cuenta y me fue a consultar, yo había reconocido que la había sacado, y que pagaría por su uso; fue Toti Crosta que propuso la máxima sanción, no solo por el engaño, sino por el agravante de haber robado la percha para eludir el control.

Lo asombroso del relato me enmudeció.

Este alumno, tambien voluntario en el club, me comentó, que él había pedido que antes de sancionarme se me permitiera hacer un descargo sobre el tema, que no se me podía acusar y que no pudiera defenderme, que no creía que yo haya “robado” la percha. Esto hizo que muchos encargados apoyaran su propuesta, por lo que Toti Crosta, propuso sancionarme con amonestaciones, ya que debido a la finalización de las clases. no había tiempo para otra cosa.

Cuando terminó de contarme todo, le agradecí, y le relaté como habían sido los hechos, y le recordé que yo había sido encargado también en 2do año y que sabía de la prohibición, por eso antes de pedir la percha, les había dicho que no era socio pensando que si tenía la autorización del Encargado no había inconvenientes. A modo de descargo, le dije: Que, si hubiera ido y vuelto de mi casa cambiado, el Toti no se hubiera dado cuenta que había jugado un partido y que no era socio.

El alumno que vino a alertarme, me escuchó y me dijo:

- Supuse que no era como ellos decían, por eso solo pedí que te escucharan antes de sancionarte; por eso solo te sancionan por haber usado las instalaciones sin el carnet, y no por el supuesto robo que te acusaban.

Le agradecí. nuevamente

Sonó el timbre, terminó el recreo y cada uno se fue a su aula. Yo me fui pensando en ese sábado, en todos los problemas que había tenido ese año, en cómo me sentí perseguido por las autoridades, en cómo me había cuidado para no darle más disgustos a mis viejos, que se preocupaban por mi continuidad en el colegio y lidiaban con mis conatos de rebeldía; y que una vez más no lo había logrado.

En la última hora, me vinieron a buscar de Celaduría, en Sala de Celadores estaba el Toti y el Turco quien me dio en mano el Boletín de Amonestaciones, donde se volcaban todas las faltas mayores, las menores iban en la libreta. Cuando abrí el Boletín pude leer: 14 amonestaciones por haber infringido el Reglamento de Club Juvenil San Román; no recuerdo quien me comunicó, que el motivo de la sanción era el haber utilizado las instalaciones del club sin haber sido socio, no tuve derecho a réplica, cuando quise aclarar la situación me dijeron que si tenía algo que decir mis padres podían pedir una reunión con el Rector. Me retiré en silencio y volví al aula, guardé el boletín blanco en la carpeta negra de ganchos donde estaban guardábamos las hojas de todas las materias; luego comentaría lo que pasó con mis compañeros, antes de irnos a casa. Ya nos habían comunicado que mañana no habría clases, por lo que el boletín de amonestaciones estuvo años guardado en un cajón hasta que se perdió en alguna mudanza; si bien se lo mostré a mis viejos ese día y les conté todo lo sucedido, mi viejo solo atinó a negar con la cabeza y decirme que nadie me iba a defender cuando Toti se dio cuenta que no era socio, que las complicidades que había pedido y obtenido, se esfumaron ante la autoridad, que nadie se iba a inmolar por mí, que lo tuviera como antecedente, y que le agradezca a ese alumno, que fue el único que mostró nobleza con su acción, y que ese chico se había jugado por mí, que pidiendo solamente que se me escuchara, me había defendido sin saber lo que realmente había pasado ese sábado. Y terminando la conversación me dijo algo que no olvidé hasta el día de hoy: -Y recordá siempre: que los verdaderos amigos van a creer primero en vos antes de hacerle caso a lo que digan los otros y te van a defender sin pruebas, así que nunca -pero nunca- los defraudes.

 

miércoles, 29 de enero de 2025

Espacio Gallicchio - 29 de Enero de 2025

 

ESPACIO ANTONIA FRANCISCA CAPUTO DE GALLICCHIO. 

2025. Enero 29

“Deo Gratias por mi colegio San Román, que cumple 25 años de existencia” … “y gracias, mi Dios, por permitirme después de veinticinco años seguir leyendo en los ojos de mis alumnos, porque esos ojos adolescentes, a pesar de todas las alienaciones, de todo el avance técnico, de todos los extravíos del mundo, no han aprendido a mentir”. Discurso de 1979, Bodas de Plata.

 

 

El Laberinto de Borges es el primer monumento realizado en la memoria del gran escritor. De 8700 m2 y con 7150 plantas de Buj, el mas grande en América, fue diseñado por el inglés Randol Coate como un libro abierto al universo que contiene en sí mismo la historia del escritor. Esta obra de arte viva, tal como sugiriera Borges hubiese querido ser honrado, en 1984 en Roma, cuenta con más de 2500 metros de senderos para recorrer su oculta simbología, que se hace visible sólo a partir de la torre de 20 metros erigida para apreciarla. Hay un centro de interpretación donde se cuenta la historia de la profunda y vieja amistad que unía a JLB con la dueña de la Estancia Los Alamos, San Rafael, Mendoza, Argertina - Susana Bombay

Hoy acercamos un relato escrito por Gustavo N: La traductora y un audio de un cuento escrito por Horacio S.

La traductora

Una mesa de roble, unos papeles, quizás un cuaderno, una frase resaltada todo bañado por la luz tenue de la notebook.

Un trazo fino de una birome q garabatea una palabra, un significado q busca encajar en esa frase tan marcial.

La luz q se filtra por la ventana inunda la escena, mis lentes quedaron ahí al costado, con tanta luz natural no los necesito para leer. Vuelvo a esa palabra díscola que no logro encajar en este puzzle q es la traducción, como transitar esa pradera fría para encarnarse en esta tórrida mañana de verano. Amo el otoño por sus colores y porque también me permite abrir la ventana, sentir la brisa recorrer mi living, prescindir de la radio del vecino q suena una estridente una canción adolescente.

Sigo urgando sinónimos, la frase empieza a tomar la fuerza q deseaba el autor, que es uno de mis preferidos, aunque sea desconocido para el resto. Me topé con él en una de mis últimas materias, la profesora de literatura había mencionado su nombre, no lo conocía y me sentí avergonzada; dió la casualidad que un amigo había vuelto de viaje con uno de sus libros, no esperé q me lo prestara, sin más esa noche en su casa se lo pediría prestado, en el preciso instante en que la noche se vuelve amanecer, mientras recogiera mi bolso y mis libros para volver a mi casa, se lo susurraría al oido porque se q a esa hora no podría oponerme resistencia.

Pinceladas de escritura.  Del libro Fortuitidad , Samoh 2024